Os puedo asegurar que nunca he sido muy fan de Apple. Al contrario. Siempre he renegado de su sistema cerrado y de esas decisiones que toma de vez en cuando que parecen algo caprichosas y que cierran un poco más mi capacidad de decisión.

Este era yo hasta hace no mucho. Una persona con conocimientos informáticos avanzados, pero no de experto. Y creo que para Apple solo existen usuarios novatos o programadores. No hay término medio.

Siendo un hard-user de Windows, mi primera interacción con un sistema Mac es de frustración total. Con unas capacidades de configuración del sistema muy capadas, me parece muy complejo, por lo menos para mí, entrar a tocar registros o configuraciones para ajustarlas a mis deseos. Esto es lo que hay. Si quieres tocar, abre terminal y más te vale que tengas conocimientos de Unix o date por @#&%!.

Siempre defendí que Apple tiene el mejor diseño industrial del sector. Mi configuración ideal consiste en un PC de sobremesa y un Mac portátil. Su ligereza, la selección de materiales, los acabados y su autonomía me parecen imbatibles.

iMac

Hoy soy poseedor de un iPhone, junto al Apple Watch, los AirPods y un MacBook. Ha ocurrido lo que nunca pensé que pasaría. Estoy a un iPad y poquito más de tener todo el ajuar de Apple en mi poder. ¿Necesidad de completismo?¿Soy un hater convertido en believer? No. Creo que es ser objetivo.

Mi viaje emocional al centro del universo Apple

Prácticamente con todos los productos Apple me ha ocurrido lo mismo, en mayor o menor medida. Atravieso una serie de fases emocionales conforme voy relacionándome con sus productos.

Fase 1. Solo veo sus limitaciones

Comienza el periplo cuando lo tienes en tus manos y empiezas a ver cómo esta máquina está constantemente negándote aquello que quieres hacer y no hay forma de encajarla en tu flujo de tareas habitual. ¿Cómo puede ser capaz de mover archivos de Photoshop enormes para los que necesitas el doble de RAM y de procesador que con un PC y que luego no sea capaz de mover fluidamente videojuegos “normalitos”?¿Por qué no puedo hacer lo que yo quiero con el dineral que acabo de gastarme?

Además, mi interpretación de lo que Apple me está comunicando con estas limitaciones suena en mi cabeza algo así como -”Nadie te ha obligado a tener un Mac. Aquí las cosas funcionan así. Si no te gusta, existen otras opciones en el mercado”-. Pues vale. Ya que lo he comprado lo voy a usar, aunque estoy enfadado.

Fase 2. Adaptación al ecosistema

Conforme avanzo en el uso, observo la fluidez de flujos de trabajo. Veo cómo todo parece lógico y muy sencillo. La carga cognitiva va desapareciendo sin que me de cuenta y empiezo a apreciar sus diferencias con otros sistemas cuando vuelvo a ellos.

Ya estoy imbuido en su ecosistema y, poco a poco, me voy alejando de lo demás. Lo que antes me parecía lógico y fluido en entornos Windows, Android o el OS que sea, ahora me resulta complejo, con demasiadas acciones por mi parte y, sobre todo, tedioso.

Fase 3. Asimilación de la experiencia

Acabo tomando el ecosistema de Apple como norma. Salir de él me cuesta demasiado en términos de esfuerzo mental. En comparación con el resto de opciones en el mercado, ofrece demasiadas ventajas que no estoy dispuesto a perder. Aprendo, de forma subconsciente casi, a vivir entre los límites de lo que ellos han definido como el uso correcto. La correcta experiencia.

Es entonces cuando ya has asimilado el producto en cuestión. Se ha hecho un hueco en tu vida, ahora es imprescindible porque, sin darte cuenta, has modificado tus gustos y necesidades en pro de una comodidad demasiado golosa para dejarla escapar.

Posteriormente, acababa comprando otro dispositivo Apple. Entonces volvía a sufrir todo este proceso, pero con cada dispositivo que sumas, el resultado de mi satisfacción final va aumentando a nivel exponencial.

Entonces ¿Qué me ha llevado al punto en el que me encuentro hoy? Sin lugar a dudas Apple te conquista a través de su ecosistema.

Iphone x sobre mesa

El ecosistema Apple

Cuando hablo del ecosistema Apple hago referencia no solo a la experiencia de usuario de cada uno de sus dispositivos, si no a la experiencia que genera la interconexión entre estos. Por entendernos: me refiero a comenzar a escribir un correo en tu MacBook y terminarlo en el iPhone o a responder una llamada con el Apple Watch y seguirla con el móvil.

Es por eso que cuantos más dispositivos utilizamos, más indispensables se nos hacen todos. Que todos nuestros datos estén centralizados en iCloud y siempre disponibles en cualquiera de nuestros dispositivos es muy ventajoso. Seguramente me señalaréis que existen alternativas para conseguir este efecto actualmente en otros sistemas operativos, pero no se acercan ni de lejos a la experiencia que nos ofrece Apple.

El ecosistema tiene como efecto que te vayas volviendo cada vez más hermético. Por ejemplo. Si tienes el Watch, cada vez evitarás más la comunicación por WhatsApp frente al iMessage. iMessage permite contestar desde el propio reloj mientras que WhatsApp solo puedes ver la notificación y contestar te exige sacar el teléfono del bolsillo.

Esto no significa que los usuarios de Apple no utilicen servicios externos como puede ser Dropbox o Spotify entre otros. Simplemente, su implementación con el resto del sistema no es tan fluida y limpia como las aplicaciones nativas y el salto entre dispositivos es factible, pero nunca alcanza a la inmediatez y calidez que nos transmite el ecosistema Apple.

Un caso que creo que define muy bien cómo te atrapa el ecosistema es el siguiente. Conozco a gente con un pasado gamer bastante rico. Cuando han hecho la migración y se han introducido de lleno en el ecosistema Apple, poco a poco, han ido dejando de lado esta pasión porque sus dispositivos no ofrecen una experiencia lo suficientemente óptima para lo que están acostumbrados. En vez de buscar alternativas, lo que han hecho ha sido dejar de jugar. Ha sido una decisión casi inconsciente y sin ninguna sensación de carencia por su parte. Simplemente, esta experiencia no se ajusta a sus estándares de calidad y, para tener una experiencia limitada prefieren no tenerla. Nótese, que no se han planteado dejar de usar su Mac.

Aunque siempre tenemos en mente que el éxito de Apple se basa en el diseño y su experiencia de usuario, lo que hace que te quedes y que cada vez acumules más dispositivos es su ecosistema y cómo el flujo de trabajo te acompaña a través de ellos. El éxito de este ecosistema radica en la contraposición con el resto de ofertas en el mercado.

En mi caso, seguiré siendo un gamer PC master race porque me pueden los videojuegos y el 3D, pero debo reconocer que, como mis amigos, poco a poco las horas semanales de juego van disminuyendo y cada vez lo utilizo menos.

Seguiré torciendo el morro cada vez que hablemos de Apple, pero nunca podré negar su excelencia en usabilidad, diseño industrial y en su gran éxito basado en ese ecosistema que consigue que nos dejemos atrapar, y con mucho gusto.

Y vosotros ¿os veis reflejados en mi viaje o tenéis otra experiencia?