El Design Thinking es la metodología que utilizan los diseñadores de producto a través de sus procesos creativos. Su objetivo es analizar todos los elementos que compongan y/o afecten al producto a diseñar y plantear posibles acciones para tratar de paliar en la medida de lo posible los problemas y puntos de fricción.

La mayoría de autores posicionan su nacimiento teórico en los años 70 en la universidad de Stanford de California y a la consultora de diseño IDEO como su principal precursora junto a su CEO Tim Brown.

Tim Brown. CEO de IDEO
Tim Brown. CEO de IDEO

Esta metodología surge mediante la constante iteración de diferentes diseñadores de producto y escuelas que tratan de sistematizar una serie de procesos para generar una guía sobre cómo afrontar un proyecto.

A nuestro modo de ver, el Design Thinking deriva directamente de la escuela Bauhaus. Escuela alemana de artes y oficios de principios del siglo XX. Viendo que la producción industrial va a ser asumida por todos los sectores, trata de unir a los artistas y artesanos para trabajar en la mejora de la eficiencia de los procesos de las cadenas productivas y el embellecimiento de los productos resultantes.

Esta visión es asumida por otro de los grandes diseñadores del siglo pasado. Dieter Rams, responsable del auge del diseño aleman funcionalista que resume su metodología en la frase “Weniger, aber besser” que significa “Menos, pero con mejor ejecución“.

Productos diseñados por Dieter Rams para Braun
Productos diseñados por Dieter Rams para Braun

Dieter Rams desarrolla esta premisa en sus diez principios del buen diseño. Una lista de conceptos que todo producto debe cumplir para ser considerado buen diseño. La metodología de Rams se centra en los objetivos a cumplir sin incidir demasiado en cómo conseguirlos.

Este concepto es muy importante. La metodología de diseño persigue un fin y ofrece diferentes herramientas como apoyo durante ese proceso para alcanzar esa meta que nos habíamos propuesto. Las herramientas no son el objetivo. Son un medio para llegar a él.

Las herramientas no son un fin en sí. Nos ayudan a detectar puntos de mejora e insights. Si esto no se cumple, el ejercicio quedará vacío y el resultado será fortuito.

Actualmente, muchas empresas que tratan de implementar el Design Thinking en sus estructuras se quedan en las herramientas, pensando que con realizar el ejercicio ya está asimilada esa metodología cuando no se profundiza en los objetivos a alcanzar. Quedándose el ejercicio vacío de significado y completamente inutil.

Un brainstorming o un persona journey, por poner un ejemplo, no es un objetivo en sí. Son herramientas o artefactos que nos ayudan a detectar puntos de innovación o detalles de uso que, de otro modo, podrían pasarnos desapercibidos.  Si no llegamos a obtener ese tipo de insights, el ejercicio no sirve y, por tanto, el resultado será meramente fortuito.

productos ordenados sobre superficie oscura

Fases del Design Thinking

Existen muchas formas de aplicación de esta metodología. Posee un alto elemento subjetivo de desarrollo pero unos fines concretos que comparten todos aquellos que lo practican. Desde Machiina, os proponemos esta organización de fases. Debéis tener en cuenta que no es una sistematización rígida. Es una guía que debe adaptarse a las necesidades concretas del proyecto al que nos enfrentemos.

Exploración

Consiste en definir el objetivo que debe cumplir el producto y analizar todas las casuísticas relativas al cumplimiento de su función y su relación con el usuario. Tratar de no dejar ningún aspecto sin analizar ni permitir que quede nada al azar (sabiendo que SIEMPRE nos vamos a dejar algo).

Reflexión

Recopilar toda la información obtenida durante la fase anterior y tratar de plantear soluciones que sean capaces de paliar esas problemáticas detectadas o puntos de fricción. Aprovechar todo el KnowHow obtenido para conseguir un resultado final más cohesionado y coherente con los objetivos a cumplir que nos hemos impuesto.

Creación

Comenzamos a dar forma a nuestro producto implementando todo el conocimiento que hemos obtenido de las fases de exploración y reflexión. En esta fase debemos estar atentos a si existen incompatibilidades en las posibles soluciones a diferentes problemáticas detectadas. El resultado obtenido serán unos “planos constructivos” (o wireframes si hablamos de productos digitales).

Prototipado y Testeo

Construimos un prototipo siguiendo los planos constructivos para ser testeado por los creadores en primera instancia y por “focus group” de usuarios posteriormente para ponerlo a prueba. Analizar su relación con el prototipo y detectar posibles errores o casuísticas que podíamos haber obviado en las fases anteriores.

Implementación e Iteración

Si todo lo anterior está en sintonía con los objetivos que nos habíamos marcado en la fase inicial, seguimos con la construcción final del producto. Posteriormente, volveremos a la fase inicial a analizar de nuevo el comportamiento de nuestro producto con los usuarios para tratar de mejorar el resultado ya obtenido.Escritorio con pantalla sobre Design Thinking

Beneficios del Design Thinking.

Centrado en el usuario.

El enfoque del análisis es la relación entre el usuario y el producto. Empatizar con el individuo y entender cómo es la interacción entre este y el objeto nos abre una importante entrada de insights que permitirán mejorarlo.

Metodológico.

Para llegar a alcanzar resultados, requiere de un proceso ordenado y acotado en el tiempo. Debemos definir unos pasos concretos y unas fechas específicas para evitar quedarnos enganchados en la fase de investigación. Es mejor pasar a la siguiente fase y volver a iterar en una “segunda vuelta”.

Participativo

Para conseguir un buen resultado es esencial que toda persona de la compañía que tenga relación con el producto forme parte del proceso y tenga la posibilidad de aportar su experiencia tanto como usuario como desde su perspectiva laboral. Dos cabezas piensan más que una y esa experiencia del día a día es dónde más insights interesantes podemos obtener.

Rápido y flexible

El Design Thinking nos permite alcanzar la fase de prototipo muy rápidamente con el objetivo de testearlo, detectar problemáticas e iterar a un nuevo prototipo que las resuelva. Además, posee la capacidad de adaptarse a los requisitos concretos de cualquier proyecto incluso a mitad de proceso, nos permite adaptarnos a las nuevas necesidades que vayamos detectando.

¿Y vosotros qué opináis?¿Estáis de acuerdo con mi visión del design thinking?¿Pondríais más o menos fases?¿Creéis que falta algún beneficio que nombrar? Deja tu opinión en los comentarios y tratemos de desentrañar este concepto que corre el riesgo de convertirse en manido.