En 2011, Forbes publicaba el artículo “Now Every Company Is A Software Company” el que promulgaba que toda compañía deberá convertirse en una compañía de software.

Hoy estamos viendo que aquella empresa que realizó su transformación digital lo más rápida y efectivamente posible, consiguió situarse por delante de su competencia, haciéndoles perder clientes y, en algunos casos, consiguiendo que desaparecieran.

En Agosto de 2017, Balaji SrinIvasan, pronuncia una conferencia en San Francisco en la que expone una idea que va un paso más allá: si toda compañía debe convertirse en una compañía de software, todo país debería convertirse en un país de software. Aquí está  su interesante visión sobre cómo podría producirse este gran cambio, partiendo de las transformaciones  tecnológicas que empezamos a atisbar hoy.

Granja de servidores

Cada día asistimos a nuevos avances en la Inteligencia Artificial, hablamos de las posibilidades que se abren con el Blockchain, cómo el Internet de las Cosas va a cambiar nuestra forma de relacionarnos con los objetos y cómo estas tecnologías han modificado y van a modificar nuestro modo de vida. Algunos ejemplos:

  • Hoy confiamos más en el video que en el testimonio jurado de un miembro de la policía. Por eso, en muchos estados de EE.UU. los agentes llevan cámaras para registrar las detenciones.
  • Las impresoras 3D no necesitan de una legislación en cada estado. El propio firmware no permite imprimir objetos peligrosos como armas.
  • Con las criptomonedas se descentralizará el control de capitales.

Además, la hiperconectividad en la que vivimos ha modificado un paradigma importante. Anteriormente primaba la situación geográfica frente a la creencia o ideología. Gracias a las tecnologías de comunicación actuales, hoy es la ideología la que predomina por encima del ámbito geográfico. Una vez eliminadas las barreras geográficas y con cada vez más herramientas que suplen funciones propias de los estados cabe preguntarse ¿hacia dónde nos dirigimos? Según Balaji Srinlvasan, hacia el Estado de la Red (The Network State).

El surgimiento del Estado de la Red

Para que pueda existir el Estado de la Red se deben dar una serie de condiciones. Algunas ya están operativas en la actualidad y otras se implementarán en el corto o medio plazo:

1. La encriptación.

Este es el primer paso. Gracias a la encriptación, podemos proteger nuestras posesiones y comunicaciones de robos. Esto también modificará nuestra relación con la violencia y su capacidad coactiva. Si nuestras propiedades están encriptadas (incluyendo las físicas como puede ser nuestro vehículo o domicilio con un smart-lock), da igual que alguien tenga un ejército de un millón de personas. Sin la clave privada, no podrá hacer uso de nuestras posesiones.

2. La realidad virtual y las criptomonedas.

Gracias a la realidad virtual, los individuos podrían compartir experiencias generadas a través de los sentidos como la vista, el oído e incluso el tacto mediante dispositivos hápticos. Si la realidad que estamos percibiendo no está ubicada en el mundo físico, podemos compartir una experiencia completa gracias a las posibilidades tecnológicas, independientemente de la ubicación de cada integrante.

Esto, junto a las criptomonedas, generará la posibilidad de crear mundos virtuales con monedas virtuales donde estas comunidades podrán experimentar con diferentes formas de organización social para probar cual se ajusta mejor a sus integrantes. Además, si están encriptadas, nadie podría saber qué está sucediendo a menos que fuera invitado por alguno de los miembros.

portátil con motivos de matrix en la pantalla

3. El crecimiento de las comunidades virtuales.

Tengamos en cuenta que Facebook hoy tiene mas usuarios que la población de China. El crecimiento de las redes sociales ha propiciado la formación de comunidades que se agrupan en torno a ideales o creencias compartidas, dejando de lado su ubicación geográfica.

La ubicación geográfica deja de tener peso, un individuo podría mudarse de una ciudad a otra y, a menos que lo anuncie, los otros miembros no se enterarían. Las comunidades virtuales ya son una realidad y Balaji SrinIvasanse prevé que su importancia crecerá de forma exponencial con el tiempo.

4. Las comunidades virtuales tomarán forma física

Los grupos creados en torno a ideales o creencias compartidas tratarán en algún momento de unirse en espacios físicos. Un fenómeno que ejemplifica muy bien este hecho en la actualidad serían los meet-ups.

Así obtenemos un grupo de personas con intereses comunes organizados desde la Red y agrupados en una ubicación concreta. Imagina que estas personas eligen agruparse de forma permanente en lugar de reunirse de forma esporádica.

5. Votando por desplazamiento

En vez de votar cada 4 años,  Balaji SrinIvasan nos plantea que esas comunidades cohesionadas podrían constituir grupos de presión para poder negociar directamente con los estados, independientemente de las elecciones. Del mismo modo que las compañías negocian para asentarse en una ubicación a cambio de ventajas fiscales o legislativas.

Ejemplo: imaginemos que 1.000 ingenieros informáticos, con un sueldo de 100.000 $ se unen para negociar con una ciudad. Esto significan 100 millones de dólares, con sus respectivos impuestos y 1.000 personas que dinamizan la economía de la región y la generación de puestos de trabajo mediante el consumo. ¿Qué ciudad no estaría interesada?

Debemos recordar que quien nos está hablando es un trabajador de Silicon Valley. Por tanto, se rige por su lógica. En grandes empresas como Google, al cumplir un año de antigüedad, si eres bueno en tu campo, pero no te postulas para puestos de mando, te permiten trabajar de forma remota.

Esto abre la posibilidad de obtener la independencia económica por el jugoso sueldo acorde con los estándares de Silicon Valley y maximizar su rendimiento desplazándote a una región donde el coste de la vida sea más económico.

¿Cómo puede convertirse en realidad?

También debemos ser conscientes de que no se plantea una disrupción radical. El objetivo final sería que las comunidades virtuales generadas en torno a intereses comunes pudieran asentarse de forma autónoma. Sin embargo esto no es alcanzable a día de hoy. Por ello Balaji SrinIvasan plantea una serie de etapas donde se necesita la connivencia con las instituciones y poderes fácticos en primera instancia:

  1. Crowdchoice: Usar la tecnología para constituir comunidades virtuales y organizarse como grupo de presión para facilitar la negociación colectiva con los gobiernos existentes.
  2. Ciudades Startup: La creación de ciudades semi autónomas con ciertas particularidades legislativas establecidas en la negociación con el gobierno.
  3. Ciudades en alta mar o colonias en el espacio: Probada con éxito la organización semi-autónoma podríamos dar el paso a ubicaciones exentas de soberanía y, por lo tanto, de gobiernos o instituciones con las que tener que negociar. Ciudades- Estado completamente autónomas que no responden ante ningún gobierno.

La problemática a día de hoy está en cómo organizar a 1.000 personas económicamente independientes para que negocien con instituciones y se establezcan en una ubicación de la forma más efectiva posible. Problema cada vez menor gracias a las tecnologías que lo facilitan día a día.

Grupo de personas alzando sus móviles

1.000 personas pueden parecer pocas y que no deberían tener mucho impacto allí donde se asentaran, pero fueron muchas menos las personas que fundaron Google o Facebook y cambiaron el mundo. Además, las 1.000 personas más ricas de USA representan el 30-40% de los ingresos por impuestos. La gente con talento altamente motivada es la que puede marcar la diferencia.

Del mismo modo que la compañía que no se transforme en compañía de software va a perder clientes; el estado que no se transforme en estado de software, perderá a sus mejores ciudadanos.

Oportunidades para España

Efectivamente, es la gente con talento y altas capacidades la que podrá unirse y generar una oferta interesante para las instituciones de cualquier estado.

Por tanto nos encontramos ante estas comunidades formadas por buenos profesionales, económicamente independientes, en busca de una ubicación donde tengan una buena conexión a internet para poder realizar su trabajo y puedan maximizar sus ingresos y vivir más acordes a sus ideales.

Teniendo en cuenta las características propias de España: un clima benigno, alta calidad de vida, legislación avanzada en derechos sociales en comparación con otros estados, mucha oferta de ocio y gran variedad de paisajes. Creo que existen oportunidades para atraer a estas comunidades y conseguir beneficios para todas las partes.

Se me ocurre, por ejemplo, que podríamos plantear campañas de repoblación de territorios de baja densidad, como Teruel o Soria. Ventajas fiscales e implantación de infraestructuras como fibra óptica, transporte público,… a cambio de asentar comunidad en esos territorios y dinamizar la economía de esas zonas.

En vez de apostar por los trabajos precarios y la competitividad por costes, se podría intentar una campaña basada en la calidad y el talento. Produciría mucho gasto a corto plazo, pero aumentaría su rendimiento hasta llegar a ser muy beneficiosa en el medio y el largo plazo.

Del mismo modo, tratar de atraer talento a través de la filosofía. Existe una fuerte corriente a nivel mundial para tratar de paliar los malos hábitos de consumo que arrastramos de la segunda mitad del siglo XX. El compromiso del estado con las energías renovables y las políticas de sostenibilidad podrían ser un gran aliciente para estas personas.

Todo esto repercutiría en beneficio para todos los actores y atacaría a algunos de los problemas endémicos de España, como la despoblación.

¿Y vosotros que opináis?¿Creéis que la visión de Balaji Srinlvasan puede convertirse en realidad? ¿Propondríais alguna otra acción para atraer a estas comunidades a nuestro territorio? Dejad vuestra opinión en los comentarios y hablemos.

Podéis acceder a la conferencia completa en Youtube. The Network State – Balaji Srinlvasan