El videojuego ha pasado en poco más de 25 años de ser un pasatiempo para niños pequeños y no tan pequeños a la industria del entretenimiento que mayor volumen de dinero mueve, desbancando a la anteriormente imbatible industria del cine.

Durante este tiempo el público al que se ha dirigido la industria son jugadores apasionados que sienten un compromiso con su afición (entre los que yo mismo me encuentro). Es lo que hoy llamamos hardcore gamer.

Cuando pensamos en los jugadores de videojuegos, lo que nos suele venir a la mente es el estereotipo de los 90. Jóvenes (o señores atrapados en su juventud), mayoritariamente de género masculino y con cierto grado de inmadurez que pasan largas horas jugando.

Hombre jugando al WOW en South Park
Esto imaginamos al pensar en hardcore gamers (imagen de South Park en Giphy)

Sin embargo, la llegada del smartphone ha traído una serie de cambios que “amenazan” al hardcore gamer como usuario hegemónico y van a afectar al futuro del videojuego.

¿Qué ha cambiado el smartphone para los Hardcore gamers?

Antes jugábamos con dispositivos exclusivos.

Tradicionalmente, el jugador ha contado con un dispositivo cuyo único fin era el juego. En esta categoría entrarían las videoconsolas, pero también los ordenadores. Un ordenador preparado para mover los últimos juegos del mercado necesita un procesador, memoria RAM y una tarjeta gráfica (además del resto de componentes para que desempeñen sus funciones correctamente) muy superior a las de los equipos destinados a la ofimática. Lo que encarece el equipo muy por encima de lo que cualquier persona que no vaya a exprimirlo jugando está dispuesto a pagar.

El smartphone elimina la barrera de entrada

Ya no necesitas un dispositivo específico para jugar. Te sirve con el dispositivo que siempre llevas encima. Ahora puedes bajarte juegos por precios mucho más bajos que los tradicionales o incluso disfrutarlos de manera gratuita, monetizándolo sus creadores a través de publicidad o compras dentro del juego.

Aumento de la base de jugadores de forma exponencial.

Todo poseedor de un smartphone es un cliente potencial de videojuegos. Teniendo en cuenta que prácticamente todo el mundo tiene uno, convierte a casi cualquier persona en público objetivo. Esto implica que el mercado es mucho mayor y mucho más variado, dando lugar a nuevos productos que anteriormente no habrían tenido cabida. Ya no somos ese selecto grupo de destinatarios de las propuestas de la industria.

Es cierto que existían ejemplos previos, (como los juegos integrados en Facebook) pero el boom de la democratización de los videojuegos llega con los smartphones. Es esta ampliación del mercado y del espectro del jugador la que permite su coronación como la mayor industria del entretenimiento. Según Newzoo, los dispositivos móviles (smartphones y tablets) representan el 51% de los ingresos del mercado de videojuegos mundial.

gráfico sobre los ingresos en diferentes segmentos del mercado de videojuegos
estudio de Newzoo de ingresos mundiales en el sector de los videojuegos

Por esto, creo que existe una diferencia muy grande entre lo que creemos que es el público de los videojuegos y lo que realmente es. Muchos de los aficionados pensamos que la mayoría del mercado está dirigido al hardcore gamer y que este es la cúspide de la industria. Creencia alimentada por los medios especializados que se dirigen a este público.

Pero la tendencia parece ser distinta y los números lo corroboran. Es el juego en móvil, el que está ganando terreno y se está instaurando como el mayor mercado en usuarios y títulos.

El perfil del nuevo jugador

Ahora el grueso de los jugadores tratan el videojuego desde una perspectiva más desenfadada. Es el tiempo de los casual gamers. Término que engloba a aquellas personas que juegan esporádicamente y sin mayor interés que el de pasar un rato divertido.

El hardcore gamer y el casual gamer enfrentan el juego de formas diferentes y esto afecta en cómo se diseñan y se comercializan. Veamos algunas diferencias entre estos dos perfiles para tratar de entenderlas.

Diversificación

El perfil del hardcore gamer, es bastante homogéneo. Aunque existan diferencias de género y edades, los gustos y comportamientos se mantienen relativamente estáticos.

imagen de móvil ejecutando Candy Crush
Uno de los grandes éxitos en smartphone (foto de Beata Dudová en Pexels)

Los casual gamers pueden ser de cualquier edad, sexo o estrato social. Entienden el videojuego como una aplicación más que llevan en el móvil y que les permite entretenerse.

Dedicación

Los hardcore gamers dedican muchas horas semanales a jugar. Es una actividad que practican frecuentemente y en exposiciones de varias horas seguidas. Desean dominar el juego para después mostrar su maestría. Esto que antiguamente se vivía en los salones recreativos, ahora se ha transformado en las partidas online, los videos en Youtube de gente jugando o la retransmisión de partidas seguidas por cientos de personas.

En contraposición, el casual gamer toma el videojuego como un pasatiempo ligero al que se dedican ratos muertos o pequeñas sesiones. Estas sesiones pueden llegar a sumar mucho tiempo a lo largo del día, pero es la forma de estos usuarios de rellenar esos ratitos de inactividad hasta que vuelvan a sus tareas rutinarias.

El reto

Al hardcore gamer le gusta jugar en modo muy difícil. Necesita dominar las mecánicas más complejas y llevarlas hasta sus últimas consecuencias. Destripar el juego y saber aprovechar sus reglas para doblarlas.

El casual gamer prefiere mecánicas y premisas sencillas. Cuanto más sencillo, más fácil que el público lo comprenda y antes entrará en esa vorágine adictiva de ”.. solo una pantalla más…” que nos han dado títulos como Angry Birds o Candy Crush.

Haciendo un paralelismo con la industria del cine, podríamos definir los juegos de móviles, dirigidos a casual gamers, como el cine comercial. Aquel que lo que busca es el mero entretenimiento y un gran rédito económico.

Por otro lado, el juego dirigido a hardcore gamers se asemejaría al cine de autor. Obras complejas, que llevan el medio hasta sus límites para crear nuevas experiencias e innovar, pero que aburren, resultan demasiado tediosas o exigen demasiadas horas de juego para la mayoría de las personas.

Al abrirse el mercado a prácticamente cualquier tipo de persona, las tradicionales discusiones como la guerra por la potencia gráfica o las exclusividades se hacen cada vez menos representativas del sector.

¿Qué nos depara el futuro?

El videojuego no deja de ser un negocio y un juego para dispositivos móviles requiere de una menor inversión en su producción y genera un retorno (ROI) mucho mayor que la producción de títulos para ordenadores o consolas. Además de contar con un público potencial mucho mayor que cualquier otro sistema.

Pero yo no creo que esto signifique el fin de los días de los hardcore gamers. No es que haya menos hardcore gamers, es que hay muchos nuevos jugadores que diluyen la representatividad de este grupo en el total.

Creo que se van a transformar cada vez más en un nicho especializado. Disminuirá el número de títulos y las plataformas por el mero hecho de que no podrán ser tan rentables como otros modelo de negocio y se van a refugiar en los e-sports.

Algunas pinceladas de mi visión del futuro

sala de juegos de e-sports con hombre jugando
Los E-sports ya están aquí (foto de Jamie McInall en Pexels)

E-Sports

Los e-sports son el futuro del hardcore gaming. Donde el jugador no solo tendrá la motivación de ser el mejor y ser reconocido por ello, si no que existe la posibilidad de amortizar económicamente esta habilidad.

Jugar por Streaming

Ya se han hecho algunos experimentos, pero está claro que este es un futuro no muy lejano. Gracias a la tecnología de la nube, va a permitir que los usuarios alquilen máquinas en la nube para que ejecuten los juegos a la calidad que ellos elijan, recibiendo únicamente la señal de video y enviando ellos sus inputs de mando o teclado y ratón.

La calidad gráfica ya no dependerá de la máquina que tengamos en casa, si no de nuestro ancho de banda. Esto abrirá la posibilidad de jugar los juegos más novedosos en casi cualquier dispositivo sin preocuparnos de si tiene una tarjeta gráfica o de la potencia de su procesador.

AR kit

Este junio, Apple presentó el AR Kit 2. Una serie de herramientas dirigidas a desarrolladores para hacer aplicaciones con realidad aumentada. Teniendo en cuenta que estamos ante una de las plataformas con más usuarios potenciales, puede suponer un cambio de paradigma tan grande como lo fue la introducción del 3D en su día.

Por todo esto, creo que los grandes estudios de videojuegos, poco a poco, van a ir desplazándose hacia las plataformas móviles porque es allí donde se concentra el mercado más numeroso, pero sin abandonar su presencia en el sector hardcore que es en donde se encuentran los fans más incondicionales.