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#10 Cómo ser digital y no morir en el intento

23 mayo, 2019

Bernardo Crespo

Digital Transformation Leader

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Índice del episodio

58 min
  • 0:22

    Presentación del invitado

  • 3:08

    El bar de Jon

  • 4:11

    Presentaciones y bienvenida

  • 7:06

    Escapadas Exponenciales

  • 10:36

    La experiencia de formar en transformación digital

  • 12:20

    Por qué tenemos que transformarnos las personas

  • 15:31

    Redes y datos, responsabilidad y regulación

  • 23:06

    La hibridación de digital y humanístico en los nuevos perfiles

  • 29:54

    Qué es un Coach Ontológico

  • 35:46

    La confianza como principal valor

  • 46:28

    La gestión del cambio

  • 53:58

    Recetas de Bernardo para ser digital y no morir en el intento

  • 57:18

    Cierre y despedida del episodio

Bio de Bernardo Crespo Velasco

Desde el marketing digital hasta los modelos de datos y la conexión de puntos a través de la estrategia digital, Bernardo ha acompañado a cientos de ejecutivos en la tarea de diseñar y ejecutar una hoja de ruta de transformación digital en sus propias empresas.

Bernardo, miembro del Consejo Asesor Digital de IE Business School y director académico del programa de Dirección en Transformación Digital en IE Executive Education. También ha sido Digital Transformation Leader en Merkle Spain, acompañando a compañías Fortune 500 en partneriado con Adobe, Google y Salesforce.

Anteriormente, fue Director de Marketing Digital en BBVA y asumió un rol de liderazgo en la transformación digital del banco. Licenciado en Administración de Empresas y Máster en Marketing Relacional, CRM y Comercio Electrónico, también es coach ontológico (ICF, ACTP).

Sobre Escapadas Exponenciales

esc-XL.com (Escapadas Exponenciales) es el primer Executive Digital Detox con la vocación de Transformación de Personas. Uniendo desconexión, belleza y bienestar, actividad física, creatividad e inspiración en una experiencia de menos de una semana.
Un espacio de d[esc]onexión, reflexión, inspiración y re-conexión.

 

Contexto sobre la gestión emocional del cambio en la era digital

Cómo ser digital y no morir en el intento

Desde que en noviembre de 1989 Tim Berners-Lee estableció la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP, nuestra forma de comportarnos, de relacionarnos, de comprar, de vender o de trabajar no ha dejado de cambiar. La primera década del siglo XXI asistió a los lanzamientos que nos cambiarían la vida para siempre. Algunas de las más importantes son:

Las redes sociales

Facebook, si bien nació en 2004 como página web pensada para el uso de los estudiantes de Harvard, no fue hasta 2006 cuando se lanzó la versión universal abierta a cualquier persona mayor de 13 años. La versión en español llegó en 2007 y en 2012 alcanzó los 1.000 millones de usuarios. Hoy cuenta con algo más de 2.200 millones de usuarios en el mundo.
Jack Dorsey lanzó Twitter en julio de 2006. Lo que comenzó como una red de microblogging ha acabado siendo la herramienta de comunicación más utilizada por personajes públicos o instituciones, incluso los propios medios de comunicación acuden a Twitter en busca de las declaraciones de los personajes de actualidad, políticos de todo el mundo incluidos. Pese a la opacidad sobre sus datos que siempre ha preferido la red social, a principios de 2019 hemos conocido que Twitter tiene 126 millones de usuarios activos según afirmaciones de la propia compañía.

El iPhone

Steve Jobs presentó en 2007 la primera versión de este dispositivo móvil que inauguró la categoría del smartphone o teléfono inteligente. Desde entonces, los teléfonos móviles han evolucionado hasta convertirse en ordenadores de bolsillo: incorporan sistemas operativos, nos ofrecen conectividad constante, permiten la descarga de aplicaciones que aumentan la operatividad y, con la incorporación de cámaras cada vez más sofisticadas, han eliminado las cámaras fotográficas de las vidas de las mayoría de la población.
Según datos facilitados por Apple en enero de 2019, hay más de 900 millones de iPhones activos en el mundo.

Estos avances tecnológicos han propiciado que las tasas de penetración de internet y de uso del smartphone  no paren de crecer. En España ya incluyen a practicamente el total de la población. El estudio Digital 2019 realizado por Hootsuite y We Are Social,  afirma que en España el 93% de la población es usuaria de internet (el porcentaje a nivel global es del 57%). Según este mismo estudio en nuestro país hay 54 millones de líneas móviles, lo que equivale al 117% de la población.

¿Qué ha cambiado en la era de la era digital ?

Que vivimos hiperconectados es una realidad que nadie niega. Y tampoco los efectos que nuestra nueva condición está teniendo en nuestro comportamiento y el gran cambio que han sufrido muchos de nuestros comportamientos.

El acceso a la información

Si pensamos (quien tenga edad suficiente para ello) en cómo era hacer un trabajo para clase hace 20 años y cómo es ahora, seguro que nadie niega que la aparición de internet nos ha facilitado el acceso a la información de forma increíble.El gran poder que nos fue concedido conllevaba una gran responsabilidad que no hemos sabido ejercer, o no tan bien como sería deseable. Internet ha democratizado el acceso , pero también la creación de la información.

Junto a millones de personas que generosamente comparten conocimiento hemos asistido a las consecuencias de las “fake news”, consideradas una grave amenaza difícil de combatir. Los gobiernos promulgan leyes y crean unidades de seguimiento para evitarlas y son una gran preocupación para la población. Un estudio reciente del MIT afirma que las fake news tienen un 70% más de probabilidades de ser replicadas por otros usuarios que las noticias verdaderas. Sorprendentemente, el estudio apunta a que los responsables de la propagación son en su mayoría humanos y no los famosos bots.

El entretenimiento

Según el ya citado informe Digital 2019, dedicamos 5 horas diarias a Internet, de las cuales 1 hora y 39 minutos los pasamos en las redes sociales.
En cuanto a los contenidos, el 93% ve vídeo online; el 52% ve contenido en `streaming´ en TV; el 11% juega online; otro 11% ve en directo cómo juegan otros; y casi un 9% ve campeonatos de eSports.

Que nuestra forma de entretenernos y de consumir contenidos ha cambiado es también innegable. Ya hemos hablado en Villainnova del contexto actual en la industria del entretenimiento con la visita de John Pater de Jump Data Driven Video.

El abandono de la interacción con otras personas en un entorno físico como forma de disfrutar de nuestro tiempo de ocio, es una de las razones del siguiente gran cambio que hemos experimentado.

Las relaciones interpersonales

Internet y smartpnones, la combinación tecnológica que ha permitido la revolución en la forma de relacionarnos. El correo electrónico, la mensajería instantánea y las redes sociales son tres de los usos tecnológicos que más han cambiado nuestras forma de relacionarnos. No sólo en nuestras comunicaciones, sino también en nuestro trabajo, en la forma de organizarnos para quedar con otras personas, incluso en la manera de comportarnos cuando estamos con más gente.

Bernardo nos ha hablado del término “phubbing” que en español se ha traducido como ningufoneo. Hace referencia al hecho de prestar atención únicamente a nuestro teléfono móvil cuando estamos con más personas alrededor. Te suena, ¿verdad?

El consumo

Por supuesto, a nadie se le escapa la revolución que el comercio electrónico ha supuesto en el mundo. En España las cifras de facturación anual continúan en ascenso. En 2017 los eCommerce españoles facturaron más de 30 mil millones de euros, según datos de la CNMC. Las cifras del segundo trimestre de 2018 indicaban una variación interanual del 27,2%, por lo que se espera que el volumen de facturación total haya superado los 40 mil millones de euros en 2018.

En palabras de Bernardo Crespo en el episodio de nuestro podcast: “los códigos que establecían las barreras de la competencia han caído. La cercanía ya no es un  factor determinante”. Las oportunidades se abren para todos, los mercados se globalizan y también, la competencia. Al igual que podemos llegar a públicos muy lejanos geográficamente, también nuestros competidores de cualquier latitud pueden acceder a nuestro público local.

No es de extrañar que las compañías se afanen en atraer nuestra atención con métodos cada vez más sofisticados. Big Data para comprender nuestros comportamientos en profundidad, Inteligencia Artificial y Machine Learning para orientar campañas, personalizar nuestra experiencia de compra y predecir nuestros momentos de compra para adelantarse a ellos hacernos la mejor oferta en el mejor momento.

En las redes sociales también las marcas compiten por nuestra atención, nuestras valoraciones y recomendaciones, nuestros “me gusta” y nuestra interacción. Es una parte del santo grial que persiguen las empresas, la generación de “engagement” o vínculo emocional con sus marcas.

La trazabilidad de toda interacción digital nos lleva a hablar de la privacidad en la economía del dato, el nuevo oro de nuestros días.

La privacidad de nuestros datos en la era digital

“Si el producto es gratis, el producto eres tú”. Esta frase, que según parece se pronunció por primera vez en los años 70 en una entrevista de Richard Serra, ha sido muy repetida en los últimos años cuando ha cobrado mucho más sentido.

Si un producto o servicio digital es gratis, ¿cuál es el modelo de negocio? Obviamente, la comercialización de nuestros datos es la respuesta, en la mayoría de los casos. Hemos regalado nuestros datos sin leer la tediosa letra pequeña, a cambio de una promoción, de un informe, de un contenido o simplemente para disfrutar del servicio o producto.

Con la sensación de que es inevitable hoy día, no sólo entregamos nuestro nombre, número de teléfono o correo electrónico. Gracias a las redes sociales, los buscadores, las aplicaciones, etcétera, las compañías tienen acceso a información sobre nuestro comportamiento, nuestros gustos, los de nuestros amigos y familia.

Los avanzados algoritmos que desarrollan los grandes players son capaces de saber con qué ideas políticas nos sentimos más afines, qué lugares visitamos, si hemos un tenido hijo recientemente o si vamos a tenerlo… Esta información se comercializa para fines publicitarios, en forma de criterios de segmentación. Es decir, en teoría, no facilitan nuestros datos concretos a una empresa. Si estamos dentro de los múltiples criterios de segmentación que esta selecciona para su campaña, la red social nos mostrará el contenido publicitario. Pero esto, según hemos sabido, era sólo en teoría.

La crisis reputacional de las redes sociales

En marzo de 2018 estalló el escándalo de Cambridge Analítica que había obtenido de forma ilícita los datos personales de más de 50 millones de perfiles de Facebook para utilizarlos como base estratégica de la campaña de Donald Trump a la presidencia estadounidense. El escándalo se produjo cuando se supo que Facebook había tenido conocimiento de este hecho y no había hecho más que enviar una queja a la empresa.

Recientemente el propio Mark Zuckerberg hizo un llamamiento a los gobiernos para que jugaran un papel más  activo en la regulación de contenido dañino, privacidad o portabilidad de datos. Pidió un marco regulatorio internacional que sirva como referencia a todas las empresas en el mundo.

¿Reconoció así su incompetencia para controlar los usos indebidos de su plataforma? Muchos lo vieron como un intento de compartir la culpa de los robos de datos personales.

En Twitter, los trolls y haters han conseguido que mucha gente abandone la red social (los llamados “Twitter Quitters”) ante la imposibilidad o la falta de voluntad de controlar estos comportamientos por parte de la red social. La  deshinibición en la red tiene mucho que ver con el anonimato y con la sensación de desconexión entre lo que escribimos en las redes y nuestro comportamiento “real”.

Cada vez son más las voces autorizadas que surgen recomendando el abandono de las redes sociales. Una de ellas es Jaron Lanier, considerado un pionero digital. Trabajó para Microsoft, fue muy activo en el desarrollo de la realidad virtual y ha formado parte del ecosistema de las “start-ups” y los desarrollos tecnológicos estadounidenses.

Lanier se dio cuenta de que todo lo que había contribuido a construir se había convertido en algo muy distinto del propósito para el que fue creado. No sólo no era ese oasis de libertad de expresión y conocimiento compartido, sino que habíamos caído en manos de las empresas. En 2018 publicó el libro “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato” en el que afirma que los grandes players están obsesionados en modificar el comportamiento humano hasta límites insospechados. Entre las razones que nos da Lanier, están la pérdida del libre albedrío, que nos están convirtiendo en idiotas y que están destruyendo nuestra capacidad de empatizar.

¿Cómo nos ha cambiado a los humanos la era digital?

Ya hemos comentado algunos de los aspectos que más han cambiado en la última década. Nuestros comportamientos también han sufrido un importante cambio.

Durante años las aplicaciones se han preocupado de mantenernos cuánto más tiempo mejor usando sus aplicaciones. Los usuarios activos y el tiempo de uso por usuario son dos de las métricas más importantes para indicar el éxito de cualquier aplicación que salga al mercado.

Transcurrida una década de cambios constantes muchas personas sienten que están en un punto de no retorno. Hemos perdido el control de aspectos importantes, como las relaciones personales “auténticas” y, sobre todo, nuestra privacidad.

Sabemos que todo nuestro comportamiento digital se puede seguir y utilizar para empujarnos a consumir de las maneras más creativas imaginables. Las redes sociales son gratuitas, todos sabemos que su modelo de negocio reside en la comercialización de datos que indican nuestros comportamientos. Pocos dudamos ya de que nuestros queridos smartphones y altavoces inteligentes nos escuchan. Nos vigilan en la calles con métodos cada vez más sofisticados.

Lo aceptamos, como parte del contrato social de hoy. Queremos avanzar con la tecnología pero tenemos esa sensación de vértigo, de miedo a perder el control, de despertarnos un día bajo un sistema de créditos ciudadanos sociales, como el que ya se está implementando en China.

La serie Black Mirror ha causado tanto impacto porque parte de realidades que vivimos hoy y nos presenta un posible futuro en el que acabamos utilizando la tecnología para los peores fines imaginables. Hoy es ficción, pero ¿quién puede asegurar que no será la realidad en unos años?

La inteligencia artificial y la robótica nos maravillan y asustan a partes iguales. Es increíble lo que somos capaces de crear, pero la posibilidad de que esas inteligencias artificiales se independicen de nosotros y comiencen a actuar por su cuenta nos inquieta.

Un informe del Foro Económico Mundial publicado en 2018, “El futuro del trabajo 2018” concluye que en 2025 más de la mitad de las tareas que hacemos hoy serán llevadas a cabo por robots. Se calcula que unos 75 millones de empleos desaparecerán de aquí a 2022.

El informe, sin embargo, también vaticina la creación de 58 millones de empleos nuevos en los próximos 5 años. Es obvio, serán los que realicen tareas que las máquinas no puedan realizar: desarrollo de software para el funcionamiento de los robots, análisis de datos, capacidad de persuasión para conseguir clientes, tareas que necesiten de la creatividad en algún sentido. Es hora de pensar en desarrollarnos en facetas que no sean susceptibles de automatización.

Tendremos que formarnos continuamente para mantenernos en el grupo de personas cuyo trabajo sirve, de algún modo, para conectar con las emociones humanas. Nunca el humanismo fue tan necesario, como promulgan muchos expertos que recomiendan la formación STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts & Mathematics) en lugar de eliminar el componente creativo y emocional de la formación STEM (Science, Technology, Engineering & Mathematics).

¿Qué podemos hacer?

Las recetas que nos ha dejado Bernardo Crespo son sencillas de poner en práctica. Aquí tienes algunas.

Hazte cargo de tu nueva vida

Nadie dijo que fuera fácil, pero es la realidad que vivimos, de nada sirve seguir avanzando con los ojos cerrados. Por eso, Bernardo nos dice que tomemos conciencia de nuestra realidad híbrida físico-digital. Seamos conscientes, hagámonos responsables de nuestro comportamiento. Si nos vemos superados por nuestra faceta digital, no es culpa de internet.

Dedica el tiempo necesario a ser responsablemente digital

Si no lo hacemos, no podremos tomar la decisión de elegir lo que estamos dispuestos a ceder a cambio de ese servicio o producto que queremos. Los términos y condiciones son infumables, no lo vamos a negar. Pero si no hacemos el ejercicio responsable de leerlos, ni siquiera sabemos a qué precio estamos comprando ese informe que queremos leer. Exijamos transparencia y legibilidad a las empresas que nos piden nuestros datos. Está en nuestras manos. De nada sirve la RGPD si no te vas a tomar el tiempo para leer qué usos pueden hacer de tus datos las empresas. Puedes elegir recibir un tipo de comunicaciones pero denegar tu permiso para otras.

Controla tus notificaciones push

Sé consciente de hasta qué punto interrumpen tu actividad y cuánta ansiedad y estrés te genera querer leer esa notificación de inmediato. Diversos estudios señalan que tener activadas las notificaciones push y el móvil a la vista provocan una bajada de la capacidad cognitiva, memoria e inteligencia fluida.

Domina el  FOMO

El conocido síndrome FOMO (Fear of Missing Out) es el miedo a perderse algo en las redes sociales o a quedar excluido de un evento. Quienes lo sufren consultan compulsivamente sus perfiles sociales.
Según el estudio “¿Estamos hiperconetcados?” realizado por Ikea España en 2018, 1 de cada 3 personas mira el móvil más de 100 veces al día, lo que significa que miramos el móvil una media de 1 vez cada 10 minutos, sin contar las horas de sueño. El 25% de los menores de 25 años lo mira una media de 150 veces al día (1 vez cada 7 minutos).

Párate a pensar en cómo te influye este comportamiento y cuánto tiempo te aparta de concentrarte en lo que estás haciendo. Es tan fácil como dejar el móvil en otra habitación en momentos concretos.

Devuélvele la confianza a tu usuario

Si tienes una empresa que comercializa un producto o servicio digital o que utiliza canales digitales para tu negocio, te habrás dado cuenta ya de que es fundamental hoy conseguir que el usuario confíe en ti y en el uso que vas a hacer de sus datos. Bernardo hablaba de la confianza como nuevo principal valor en la era digital. De hecho, soluciones tecnológicas como Blockchain se basan en garantizar la confianza de los usuarios.

Esperamos que el episodio del podcast os haya ayudado a comprender que podemos tomar las riendas de nuestra vida en la era digital. Sólo tenemos que escuchar a grandes expertos como Bernardo Crespo Velasco. Tenemos la suerte de contar en nuestro país con voces autorizadas, cargadas de positivismo desde el sentido común, el conocimiento y la experiencia.

 

Grabación Villainnova con Bernardo Crespo
Un recuerdo de la grabación con Bernardo Crespo, un momento muy entrañable que no olvidaremos

Música de cabecera: Time Piece – Silent Partner https://youtu.be/vd-zX2Oyjo0
Música sección final: Keep Walking – Rodrigo Vicente https://www.audiolibrary.com.co/rodrigo-vicente/keep-walking

Comentarios 2

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  1. Silvia

    Ay, Antonio, perdónanos que no habíamos visto tu comentario antes. Enhorabuena por ese hijo que tienes, algo habéis debido de hacer muy bien para que sea tan buena gente y tan entrañable. Además de su valía profesional, que es incalculable.
    Muchas gracias por tu comentario y un abrazo fuerte del equipo de Machiina desde Villainnova.

  2. Antonio

    Desde luego es alucinante, la verdad que te da un poco de miedo pero en realidad es lo que hay.
    Enhorabuena Bernardo, se me va a ver el plumero soy tu padre.

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